Notas publicadas en la categoría General

Ayer viernes, me mostraron unas imágenes que parecían fondos de pantallas construídos con alguna aplicación, pero se trataba de fotografías en donde se dejaba el obturador presionado y luego lanzaban la cámara girando hacia al aire.

Anoche, antes de acostarme a dormir tomé algunas para probar. He aquí los primeros resultados que tomé con mi cámara DSLR y dejando el foco del lente en modo manual:

Lámpara El living de mi casa cuando la cámara se mueve
Primeros resultados moviendo rápidamente la cámara

Ambas fotografías tienen una exposición de 2,5 segundos y una apertura de focal de 4.0. En la primera me demoré en soltar la cámara y por ello se nota la lámpara. Hay que notar que 2,5 segundos es bastante tiempo, suficiente que la cámara debe bastante vueltas y regrese a las manos. Me gusta la línea café anaranjado que se forma en la segunda y que tiene relieve.

Probé otras combinaciones y puedo concluir que los colores cafés y anaranjados corresponden a la temperatura color de las ampolletas, acentuado por las pantallas y el color general de las habitaciones. La siguiente vez, me gustaría contar con luces de distintos colores. Quizás probar en el exterior.

Para quien quiera intentarlo, debe tener en cuenta que la cámara podría golpearse o caer. Yo solté nunca el porta cámara, lo que hacía que se enredáse a medida que giraba, lo que también resulta de ayuda si se quiere girar la cámara paralela al suelo.

¿Qué les están dando de comer a los expertos de seguridad del Banco de Chile?

Hoy me muestran una página, en donde me piden cambiar la contraseña. No habiendo explicación o introducción de por medio, lo primero que pensé fue en phishing o suplantación.

La primera página me pide una nueva contraseña y valida que sea segura. Después de tontear un buen rato, determiné que una palabra inventada de 6 caracteres y 1 número, no califica de segura, ni siquiera empleando una letra en mayúscula. Cuando mucho, califica como regular. Se requiere un mínimo 2 caracteres en mayúsculas y 2 números. No permite otros caracteres. (El algoritmo y el script que utilizan está disponible y explicado aquí). Hasta aquí bien, salvo el detalle del párrafo anterior.

bchile-2009-10-14-01.jpg

Pero lo bueno, viene a continuación.

Con la nueva exigencia, es altamente probable que mucha gente tendrá problemas para recordar su contraseña, y para ayudarles, ¿qué mejor que el usuario responda 3 preguntas de su elección?. El siguiente texto sirve de encabezado (el énfasis es mío):

  1. Las Preguntas de Seguridad le permitirán reactivar su actual clave cuando esté bloqueada o cambiarla cuando la haya olvidado.
  2. Asegúrese de escribir respuestas fáciles de recordar y que sólo usted conozca. Ellas sólo serán conocidas por usted ya que éstas quedarán encriptadas.
  3. Para evitar errores u olvidos, le recomendamos que ingrese respuestas de una sola palabra.
bchile-2009-10-14-02-small.jpg

¿Para qué me piden una contraseña rebuscada si luego me hacen preguntas tontas?

Es conocido y popular el dicho: una cadena de seguridad es tan segura como el eslabón más débil. Al añadir las preguntas, se baja la barrera de seguridad. Ya no tiene sentido recordar o saber la contraseña, si hay una forma más fácil de entrar. Además, las respuestas a las preguntas se pueden obtener fácilmente vía ingeniería social. Solamente leyendo los perfiles de Facebook, o en una conversación ocasional, se podría obtener dichas respuestas de mucha gente.

¿Acaso no se enteraron del incidente de seguridad de Twitter? En donde el atacante no intentó obtener o adivinar la contraseña de sus empleados, sino que se limitó a recolectar información que le permitiera responder este tipo de preguntas. Lo mismo le ocurrió a Sarah Palin (candidata a la vicepresidencia de EEUU) con su cuenta de correo.

Antes que me respondan que para eso está el digipass (el nombre comercial de la autenticación de dos factores), no es válido. Si fuera así, ¿qué ocurre con la confidencialidad de los datos? o incluso, ¿para qué se molestan en pedir una contraseña fuerte y otra débil?

No obstante, hay que reconocer que el equipo creativo se la jugó y cambió las tradicionales preguntas (marca/modelo de automóvil, nombre de la mascota, etc.), por algunas ligeramente más novedosas, aunque son igualmente fáciles de determinar para alguien interesado. A saber:

  1. El regalo que más le ha gustado
  2. Nombre del profesor(a) del que tiene mejores recuerdos
  3. Nombre del primer amor
  4. Nombre del primer amigo(a) de la infancia
  5. Si pudiera, ¿qué se cambiaría?
  6. Profesión u oficio que deseaba ser cuando niño(a)
  7. Primera Operación quirúrgica
  8. Personaje Histórico preferido
  9. Nombre de la persona que siempre ha admirado
  10. Nombre de la empresa en donde menos le ha gustado trabajar
  11. Modelo de su primer auto
  12. Evento que marcó su vida
  13. Destino del primer viaje importante
  14. Calle donde vivió cuando era niño
  15. Actividad que menos le gusta realizar
Además, estas preguntas permanecerán durante años, toda vez que ya comenzó su uso. De todas formas, escribo las preguntas con la lejana esperanza que las eliminen.

Como solución, apelo a que el ingenio no será suficiente para colocarlas en orden aleatorio, cuando se intente recuperar la contraseña. Así que creo que, una sana recomendación es utilizar una contraseña como cualquier otra, ya sea la misma para las 3 primeras preguntas u otra combinación a gusto. Así por ejemplo, Modelo de su primer auto1qLhaMb0; Evento que marcó su vida1qLhaMb0, etc. donde «qLhaMb» son las iniciales de «qué Le hicieron a Mi banco» rodeado por 1 y 0. Claro, que siendo una contraseña, se pueden usar todos los improperios con que uno quiera describir a su banco.

Por cierto, si olvidase la clave, preferiría que el banco me exija ir a una sucursal, en donde me puedan exigir mostrar mi cédula de identidad; y una vez validado se pueda definir una nueva contraseña con todo la ceremonia que hacen cuando uno abre una cuenta corriente. Sin embargo, este mecanismo tiene un costo para el banco, mientras que la otra, le traspasan el total del costo al usuario.

Para terminar, una joyita del chilenismo para definir los estilos del código fuente de la página, particularmente en aquella que se refieren al usuario:

  <div id="header"> <span id="brea"> Usted est&aacute; en: 
Eso es profesionalismo ;-)

Arrogancia e Internet

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Solía escribir más seguido, sobre lo que hacía, lo que ocurría en GNOME, documentando recetas en Linux, viajes, fotografía, cosas triviales, etc. Ahora, cada vez que pienso en escribir, me arrepiento antes de sentarme al computador o incluso luego de tener un borrador.

Al principio fue por dar prioridad a otros asuntos, luego algunos temas ya no me parecían atractivos de escribir. Pero, en realidad, estoy cansado de Internet.

Colores
Casas de colores, Galway, Irlanda

Arrogancia y gustos musicales

Un amigo -al que llamaré Mostaza- quien sabía de música independiente más que el promedio, me dijo que yo era estúpido y arrogante cuando le confesé que habían grupos musicales que dejaban de gustarme en cuanto se hacían demasiado populares, y que en cuanto dejaban de ser populares, los volvía a escuchar.

El no podía explicarse como alguien podía cambiar sus gustos simplemente porque algo se volvía muy popular. Hasta que le sucedió, y cuya anécdota es la siguiente:

A mediados de los '90, Mostaza escuchaba Pearl Jam en un equipo de alta fidelidad. Si bien, era posible escucharlos en las radios, y eran «populares», no lo eran lo suficiente para que los tocaran una y otra vez en las radios locales, ni que salieran álbumes ni revistas completamente dedicadas a ellos.

Fue entonces, cuando Mostaza le enseñó a un tercero el álbum. Y la respuesta que obtuvo fue: «¿cómo puedes escuchar esa porquería?».

Al cabo de unos meses, Pearl Jam se hizo muy popular en Chile. Y un día llega la misma persona a mostrarle su nuevo CD: «Vitalogy» de Pearl Jam, diciendo solamente alabanzas del grupo y su estilo musical. Y lo típico de cierta edad: «es el mejor grupo musical del mundo», y le recomendaba a Mostaza que los escuchara.

El contenido era exactamente el mismo que él le había enseñado tiempo atrás. Entonces , se retractó y me dijo que entendía exactamente a lo que me refería.

El asunto, según mi punto de vista, es que no se trata de la misma apreciación musical. Algunos valoran el contenido según su mérito, mientras otros solamente escuchan lo que es popular en el momento y luego lo desechan.

Tal vez no sea el hecho de popularizarse en sí, sino sus efectos secundarios. Encuentro desagradable cuando la música que me gusta suena chicharrienta en la radio de un microbus o alguien la coloca a todo volumen en un celular.

Y llegó la Internet

Tal vez es lo mismo que me ocurre con Internet. Antes sentía que, aunque todo era público, aún era leído por una minoría. Pero hoy no, está lleno de pendejos cibernéticos, quienes no solamente leen y escriben lo que quieren -lo cual está muy bien-, sino que intentan darme cátedra de algo que no me importa. Y no me refiero a edad física, sino a edad en este mundo electrónico. Los hay con canas y sin canas, calvos (¿de tanto pensar?) y chascones, con arrugas y sin arrugas. También pueden confundirse con los técnico-less.

Hay momentos, como este, en que logro abstraerme. Y, ¡oh!, aún no he borrado lo que escrito, y presiono el botón que dice «Guardar».

Bastante tiempo sin escribir por estos lados, y esta vez sólo con un aviso.

En casa comenzamos a vender todos (o casi todos) nuestros bienes. Para ello habilitamos (con Tatiana) un sitio de ventas con información básica. A pesar que tiene opción de carro, sólo utilizamos un programa que permitiera manejar un catálogo, no ventas en línea y que fuera rápido de montar.

Los libros no se encuentran en dicho catálogo, los cuales también están a la venta (excepto aquellos de literatura e historia que son para mi hermano). He añadido una buena parte a mi biblioteca de LibraryThing. La mayoría están en perfectas condiciones. Acepto ofertas por unidad, colecciones (por ejemplo, los de «O'Reilly»), tema, etc. El envío fuera de Concepción es conversable. No me interesa hacerme millonario vendiendo los libros, pero sí recibir un precio justo y saber que alguien podrá sacarles provecho. Algunos están viejos, así que pueden ir de regalo también. Tampoco me interesa ocupar mucho tiempo en ello :-)

La venta es en base al primero que llega, lo cual podemos acordar por correo electrónico. Nuestra idea es vender todo antes de la cuarta semana de agosto de 2009.

(Y para quienes no conozcan mi correo, está en la página de inicio).

Cuando se intenta aprender a hablar a partir de un loro, se corre el riesgo de hablar mal.

El artículo de Michael Osinski en el New York Magazine titulado «Mi proyecto Manhattan», explica la historia de un programador que escribió el programa para convertir las hipotecas en bonos, que mal utilizado se le concede el origen de la última crisis económica.

Dada la popularidad del artículo, en La Nación Domingo del 24 de abril se escribe una columna al respecto, titulada «Confesión y redención», la cual es una traducción de la misma noticia comentada por un periodista en el diario Le Monde. En el extracto en francés, ya se aprecia que hay errores. Y como tal, la traducción al castellano resulta no solo desastrosa, sino que pasa a constituir una noticia muy diferente y en algunos pasajes, hasta carece de sentido.

Partiendo por la referencia a la revista equivocada: «relata en la revista de "The New York Times"», dicha revista es «The New York Times Magazine», suplemento que aparece los días domingos junto con el diario. Sin embargo, y como ya indiqué, el artículo fue publicado en el «New York Magazine», que es una revista del estilo «Caras», pero más general y mejor lograda.

Ni siquiera una verificación de las fuentes, ni por curiosidad.

Magistral es la deducción sobre un «matemático de carrera», porque no se dice directa ni indirectamente, sino que tampoco es esencial. Lo más cercano, es que su jefe había sido profesor de matemáticas. Quizás, de una forma rebuscada se podría llegar.

Años atrás leí y encontre cierta la paradoja que dice: «mientras más cerca de la noticia estoy, me doy cuenta cuan tergivesadas escriben las historias los periodistas. Pero mientras más lejos estoy de ella, más tiendo a creerles». Por eso es importante, mantener un espíritu crítico mínimo respecto de las noticias que pretenden «informarnos» los periodistas, que en palabras de una muy buena amiga periodista: «son un mar de conocimiento de menos de 1 cm. de profundidad».

Hay que leer ambas.