Notas publicadas en la categoría Libros, cine, musica, teatro

Para mí es un privilegio poder leer poemas, cuentos y escuchar canciones de mis amigos. Obviamente, por ser con quienes he compartido gran parte de mi vida, tenemos más afinidades. A su vez, con ellos también tengo retroalimentación sobre nuevas lecturas y nuevos grupos musicales; que no siempre son los más populares. Probablemente, de otra forma no me enteraría.

Hace ya varios meses atrás, cuando estuve en el departamento de mi hermano en Santiago, Tito me dió una copia de uno de sus últimos trabajos («Almas»). Aunque yo le he conocido mejores letras, me gustaron bastante las canciones, con algunas estuve varios días con la melodía en mi memoria. Posteriormente, en otra visita, escuché algunos temas en los cuales él estaba trabajando («Victoria»), del cual digitalicé algunas copias en Ogg Vorbis. Sólo contiene las melodías, y no desconozco como habrá resultado ser el trabajo final; pero me gustan los trabajos en curso, en ocasiones más que la versión final.

En su momento pensé publicar las canciones, pero no lo hice porque es pensé que sería mejor añadirle las marcas de Creative Commons a cada uno de los temas, así como un enlace al lugar donde podría leerse la licencia. Nada difícil, pero que no había hecho. Es más, este mensaje lo comencé a escribir hace varios meses y recién hoy lo he terminado (parte de las actividades que he dejado pendiente).

Lo último que supe, es que mi mamá estaba escuchando Nick Drake y The Kinks.

¿Quién mata la música?

Hace un tiempo quise comprar el último álbum de Depeche Mode «Playing the angel» así como el último álbum de Coldplay «X&Y». Lamentablemente, comprar un CD original de música ya no es tan fácil como antes. Antes uno podía comprar un CD con la certeza que lo podría escuchar en cualquier reproductor de CD, incluyendo aquellos de los computadores, sin importar el sistema operativo de por medio y con la seguridad que sólo contendría música.

En cambio, hoy en día, algunos CD vienen con sistemas de protección contra copias (amparados en la gestión de derechos digitales, conocido como DRM). Y los CD sólo pueden ser escuchados bajo ciertas condiciones y no en todos los reproductores. Así, los CD's que quería comprar imponen restricciones que hacen imposible que pueda escucharlos en cualquier lugar, en cualquier reproductor. Es más hacen alusión (en letra pequeña o muy pequeña) explícita de sistemas operativos y versiones de éstas en las cuales funciona, así como la imposibilidad de poder escucharlos a través de reproductores de CD's convencionales.

Por otra parte, gran parte de mi colección de CD's la he digitalizado en algún formato como Ogg Vorbis, que resulta más cómodo. Aún así, me gusta escucharlo del material original de cuando en cuando. Tampoco falta que algún CD tiene partes que han resultado dañadas por algún accidente o préstamo. No necesito ahondar en detalles aquí.

Lo peor, es que en estos casos y en aquellos donde la letra no estaba clara, el vendedor de turno no era capaz de aportar ninguna información extra. Después de preguntar en varios lugares y leer información con restricciones adicionales, me di por vencido.

Así que busqué el listado de canciones de cada álbum y procedí a descargarlos de una red P2P.

Hay otros sistemas de protección que no son tan inocuos. Incluso ni siquiera aparecen mencionados como aviso al consumidor. Famoso es el caso de rootkit que instalaba un CD de Sony-BMG que se encuentra detalladamente documentado, que además cambiaba el comportamiento del computador.

Lo que yo pude haber desembolsado por estos dos CD's, no cambiará la fortuna de estos artistas. Pero que no vengan las discográficas a vocifear que se está matando la música con las descargas; porque habiendo personas, como yo, que queriendo comprar un CD original no lo pueden hacer con las garantías mínimas que merece un consumidor.

En otra arista del mismo tema, Claudio Ruiz, uno de los abogados detrás de Derechos Digitales, comenta que la ley del consumidor otorga a derecho para exigir el correcto rotulado de los productos; lo cual se aplica en esta situación. Esto es, a propósito de una inciativa de parlamentarios británicos quienes persiguen que los CD's con restricciones lleven una etiqueta llamativa que indique que el producto puede presentar problemas de reproducción; análogamente a lo que sucede en la exigencia de rotular las cajetillas de cigarro y mantener al consumidor informado de la calidad del producto que adquiere.

Actitudes como la Sony-BMG debieran ser tipificadas como ilegales y eso, al menos, persiguen los parlamentarios británicos. Lamentablemente, nuestra legislación va en el sentido contrario, apoyando acciones como la DMCA (directamente relacionado a las acciones legales en que se ampara DRM), lo cual apareció publicado en un artículo de la IEEE Spectrum llamado «Death by DMCA» (y que me enteré gracias a un correo de Alvaro Herrera), en cuya primera página se puede ver:

Now, in an even more vexing situation, U.S. entertainment companies are successfully spreading the copyright code changes established by the DMCA around the world. Laws similar to the DMCA now exist in Japan, Australia, and much of Europe. At least nine additional countries, including Chile, Guatemala, and Singapore have also been pressured to enact DMCA-like laws as part of a devil's bargain with U.S. trade negotiators, who say the copyright change is necessary to secure free trade pacts with the United States that would govern all sorts of commerce. And in Europe, the body charged with defining the European digital television standards is mixing in content-protection obligations, responding yet again to pressure from major U.S. movie studios.

Por cierto, hay un sitio en donde se lleva adelante una campaña anti-DRM, se trata de «Defectuoso por diseño». ¿Qué mejor nombre para retratar lo que es DRM?.

En un principio sólo escuchaba CD's de audio. Aún me gusta escucharlos, pero al desplazarse es mucho más cómodo transportar una mayor cantidad de canciones y álbumes en menos espacio. Y en los artistas que me gusta prefiero disponer del CD y yo digitalizarlos para mi consumo personal.

De los reproductores, el primero que usé fue XMMS. Aún lo tengo instalado en mi equipo, cuando quiero escuchar un tema una sola vez sin necesidad de añadirlo a la biblioteca de canciones de otro reproductor. Sucede rara vez. La razón por la que dejé de usar XMMS fue el muy pobre sistema de reproducción aleatoria. Después de un tiempo, uno se daba cuenta que el orden de las canciones comenzaba a repetirse y que habían canciones que nunca se irían a tocar. Puedo añadir que las tipografías de la interfaz o son muy pequeñas o son muy grandes y que no se integra bien con el resto del escritorio. Pero lo más importante es su reproducción aleatoria, que era muy mala.

Para entonces apareció Rhythmbox, también famoso porque su interfaz cambiaba en cada nueva versión mínima. Tenía mejor sistema de reproducción aleatoria, pero era muy lento para cambiar de una canción a otra al momento de seleccionar «Siguiente». En ocasiones se quedaba pegado y había que terminar la aplicación a la fuerza. Aún hoy en día eso sucede. Además, dejaba un icono en el área de notificación en donde se podía ocultar/mostrar la aplicación, que si bien era cómodo, también era un uso pobre o mal uso del área de notificación.

Luego de la popularidad de Rhythmbox y algunos problemas de comunicación, su autor original comenzó a escribir otra aplicación: Muine. Su interfaz era más agradable, a la vez que añadía la capacidad de buscar las carátulas de los álbumes en Amazon. Muy agradable esa parte. Pero no lo usé mucho, porque no pude acostumbrarme a su método de reproducción en donde uno ordenada por álbumes lo que quería escuchar. Y aunque luego se añadió el método por canciones; no podía decirle: «de este repositorio de canciones, reproduce cualquiera». Tal vez si transmitiera un programa radial, me sería útil poder programarlo de esa manera. No era el caso.

Al error típico de Rhythmbox uno podía culpar a Gstreamer, la biblioteca de audio que utilizaba. Pero luego de descubrir Jamboree gracias a Alvaro del Castillo me dí cuenta que no era problema de Gstreamer, sino de la forma en que se utilizaba. Luego hice mis propios paquetes para Ubuntu, dado que provocaba conflictos con D-Bus. Jamboree no sólo tiene una reproducción aleatoria bastante aceptable, sino que también muestra las carátulas de los álbumes incrustados en los archivos MP3; pero no es capaz de buscarlos en Internet. Al seleccionar «Siguiente» es muy rápido para comenzar la reproducción. No se muestra en el área de notificación, aunque era capaz de enviar notificaciones... utilizando una versión antigua de D-Bus, que para un sistema más moderno era necesario deshabilitar al momento de empaquetas la aplicación.

Así fue que por bastante tiempo usé Jamboree.

Una de las características de los reproductores que más uso es el contador de reproducciones. Me gustaría tener un registro de los temas más escuchados en cada mes. O quizás disponer de dos contadores, uno histórico y otro temporal en donde pueda iniciar una nueva etapa. Me imagino, que como muchos, hay canciones y álbumes que recuerdan un período, un libro, un estado de ánimo, una persona, un hecho. Así es como puedo recordar fechas, sucesos y secuencias. Así también, es que puedo decir que Marisela Santibañez yerra mucho en los datos que entrega en el programa «Los 80's» en Vía X. Los que hayan disfrutado de «High Fidelity» se pueden hacer una idea, aquellos que gustan de un tema por lo que es y no por cuantas veces lo tocan en una radio.

Hasta que descubrí la utilidad que podía tener Last*fm. Entonces busqué un reproductor capaz de comunicarse vía Audioscrobbler. El reproductor envía el tema que escucho a Last*fm y allá quedan almacenamos mis hábitos. Así, puedo utilizar múltiples equipos, múltiples reproductores o recargar las canciones de la biblioteca sin perder esos datos históricos; que siendo bastante sencillos y banales, ¿por qué no almacenarlos?.

Fue que volví a probar Rhythmbox. En menos de 5 minutos me dí cuenta que aún adolecía de los mismos problemas. A la segunda vez que la aplicación dejó de funcionar, reporté el error y dejé de usarlo. Tenía algunas caracterízticas nuevas que vale la pena mencionar. Cada vez que cambia de tema, muestra un mensaje de notificación. Hace un tiempo había pensado en una característica así, para asociar siempre la canción, el albúm y el artista. Sin embargo, al poco tiempo llega a ser molesto (y eso que lo usé alrededor de 5 minutos). Por suerte se puede deshabilitar.

Así es como llegué a Banshee. Que anteriormente también había visto en los anuncios de aplicaciones, pero nunca tomé en cuenta por ser «otro reproductor de música». Pero la versión 0.10.7 me agrada.

Banshee actualiza mis datos en Last*fm, recupera las carátulas de los álbumes, tiene una interfaz simple y agradable. El modo aleatorio es aceptable y tiene una sutileza que los otros no tienen: al retroceder lo hace con el historial de canciones escuchadas, pero al volver a avanzar siempre vuelve a calcular una nueva posición. No sé si durará mucho tiempo así esa implementación de aleatoriedad, aunque creo que es la correcta.

Banshee en acción sin molestar
Banshee

Además de ocultar/mostrar la aplicación con el ícono en el área de notificación, al ubicar el puntero del ratón encima muestra la carátula del álbum, el nombre del tema, el aĺbum al cual pertenece y el artista; así como el tiempo de reproducción (tal cual se muestra en la captura). Mucho más agradable que el esquema de notificación de Rhythmbox, porque en ningún momento se siente invasivo (como en otro sistema operativo que llega a parecer spam).

En contra, puedo comentar que es un goloso de memoria. Para una lista de 1700 canciones puede consumir tanto o más que Firefox (con 15 ventanas) o Evolution (con 200 carpetas IMAP, 200 MB de mensajes y 7 carpetas virtuales). Siempre está entre los 3 programas con más consumo de memoria. Debe perder memoria en algún momento, porque además va en aumento. Otro aspecto desfavorable es el filtro que dispone, el cual es lento en relación a Jamboree. Lamentablemente, tampoco muestra el año de edición del álbum o canción. Para muchos puede ser irrelevante. Para mí no, más aún cuando uno quiere escuchar la discografia de un grupo en secuencia de creación o, simplemente, para comparar la evolución del artista o de sus influencias.

Aunque parezca una obsesión las carátulas de los álbumes no es tal. Si quiero escuchar una canción de un CD de audio, es más fácil encontrarlo. Si un álbum no lo tengo, será más fácil encontrarlo en una disquería, más aún cuando en muchos álbumes no dice el nombre del artista o en muchas ocasiones están mal clasificados. Cuando he tenido la oportunidad de ir a disquerías en otros países, busco aquellos álbumes que son díficiles de conseguir en Chile o que acá resultan muy costosos (para lo que realmente son); y tener una asociación visual ayuda enormemente. No todo es capricho.

Mosaido de fotos de la obra 'Perdón... ¡estamos en guerra!' El Teatro de la Universidad del Bío-Bío cumple 20 años de existencia y mañana viernes será la reunión en donde nos reuniremos aquellos que hemos sido parte del Teatro en algún momento. Las que están detrás de esto: las hermanas Gutiérrez. Partió como una reunión informal, y resulta que ahora también asistirán el rector y los vice-rectores. También asistirá la dramaturga Isidora Aguirre.

Hay muchos que no he visto en varios años, pero estoy seguro que mañana nos sentiremos como si nos hubieramos visto ayer. Y también será una oportunidad para conocer a personajes que sólo conocí por historias de teatro que se cuentan de boca en boca, leyendas que se comparten al frente de una «pichanga», un vaso de cerveza o vino tinto (en el caso de Karem y el mío, de una bebida), o un año nuevo en la casa de Karem, o un 18 zapateado en la casa de los Gutiérrez.

Si son muchos los veteranos, probablemente no termine acordándome de ningún nombre, o quizás ni siquiera tenga tiempo de conocerlos. Pero el hecho de estar ahí me emociona. Y es que yo no me considero un veterano, aunque hace bastante tiempo que dejé el grupo de Teatro, cuando hacíamos el estudio de personajes de la obra «El centrodelantero murió al atardecer».

Sé que a algunos no fue posible contactarlos. No recuerdo que alguna vez hayamos intercambiado información de contacto. El hecho que nos reunamos, con esas condiciones, ya es un gran logro.

Por cierto, he añadido el enlace al weblog de mi amiga teatrera Pamela Vaccari; que durante su época actoral fue reacia a la tecnología y hoy no puede vivir sin ella.

Panorámica del anfiteatro de San Pedro de la Paz El miércoles 14 se presentaró el grupo penquista (radicado en Santiago) «Los bunkers» en el anfiteatro de San Pedro de la Paz en forma gratuita. Vinieron a presentar su último álbum «Vida de perros». La puesta en escena comenzó con 48 minutos de retraso respecto de lo anunciado; pero estuvo bastante bien. Resulta extraño escuchar al público cantar las canciones que en la presentación del año pasado no tuvieron mucho eco por ser demasiado nuevas.

El público coreando a Los bunkers Fui con Tatiana y Daniel, nos ubicamos en el extremo izquierdo del anfiteatro; donde se podía estar tranquilo escuchando, aunque el audio en ese sector no era el mejor, dado el encajonamiento que se producía de acuerdo a la posición en que estaban orientados los altavoces. No digo que haya sido malo, sino que distaba de lo óptimo (como la ubicación central). Como nos fuimos antes (en el bis), pude notar la diferencia del audio al ubicarse justo frente al escenario.

Como siempre, mostraron su habilidad con los instrumentos; aunque los cambios de guitarras parecían más caprichos que un real cambio a un sonido distinto cada vez (tenían unas 12 guitarras atrás que conmutaban). Quizás esos cambios podrían ser notoriosen otro ambiente, en el anfiteatro y en mi posición no lo fue al menos.

El público coreando a Los bunkers

Lo nota que desentonó con la jornada fue la actitudad de la locomoción colectiva, que se negaban a abrir las puertas para llevar pasajeros, aún cuando tenían espacio disponible. Particularmente porque la mayoría de quienes asistieron eran estudiantes (o tenían esa apariencia). Y cuando lo hacían, los obligaban a pagar el pasaje entero. Yo no soy estudiante y no tengo problemas en pagar el pasaje entero. No deja de ser desagrable esa actitud (independiente que yo tenga pinta de estudiante).

Depeche Mode

La primera vez que escuché Depeche Mode fue cuando mi hermano quería copiar una cinta de su último álbum en ese entonces («Black celebration»), la cual fue grabada de la radio (un programa especial de medianoche) por un amigo (Jaime Valdivia). Quizás el álbum más oscuro de Depeche Mode, donde las letras se relacionan con el desencanto, la depresión y también muestra su su dosis de rebeldía contra la monarquía inglesa en «New Dress». De ese álbum es mi tema favorito de Depeche Mode: «But not tonight».

En Chile había sonado «People are people» (1983), pero no eran conocidos. El cambio en su popularidad comenzó en 1987 con «Music for the Masses», en donde primero sonó «Strange love», luego «Never let me down again» (mi favorito en ese álbum), y posteriormente, con mayor popularidad, «Behind the wheel». Y a fines de año ya era posible conseguir en las tiendas la cinta del álbum. Luego apareció «101» y, posteriormente, se comenzaron a editar los álbumes anteriores.

«Music for the masses» fue el primer disco de vinilo que compré. Fue en Marzo del '87, y costó $ 3.700, que pagué con el dinero ganado trabajando en las vacaciones de verano. Quizás inspirado porque un Jaime tenía el sencillo (7") de «Never let me down again» y la calidad de sonido era muy buena. Habían 2 disquerías donde poder conseguirlos: «Fusión» y «JS Music Store», ambos en Santiago, quienes importaban discos de grupos que no eran populares en Chile. En ambos locales atendían muy mal, eran extremadamente pedantes, con excepción de Carlos Fonseca (el dueño de Fusión, pero que era muy difícil ver en el mesón de atención). En una escena de «Alta fidelidad» se muestra a Jack Black atendiendo muy mal a un cliente en una tienda de música especializada; en Fusión eran 100 veces más pedantes.

Es necesario recordar el contexto de la época: las radios transmitían principalmente música de Estados Unidos, rock latino (con excepción de «Los prisioneros», que por ser abiertamente contestatarios no tenían la cobertura que un grupo popular podría tener hoy), pero poco de música proveniente del viejo continente. Durante la dictadura no habían recitales; detalle que cambió a fines de 1989, con el primer gran concierto con un artista extranjero que llenó el Estadio Nacional (Rod Stewart).

A pesar que Depeche Mode era conocido en Europa, no lo era en EEUU; y, por consiguiente, no sonaba en las radios de Chile, con excepción de programas especiales, como «El pop británico», el cual se transmitía en radio Concierto los domingos desde las 21:00 a 21:30 horas; también en los programas especiales cada medianoche en la misma radio; en donde era posible escuchar los «últimos» álbumes de grupos que no siempre se escuchaban en la programación habitual de las radioemisoras. En las tiendas sólo era posible conseguir las cintas (no existían los CD's, o había pocos, no eran populares y costosos) que distribuían EMI y CBS. No existía la televisión por cable y los programas musicales eran pocos y con poca variedad.

Al tiempo aparecieron otros programas, más alternativos, como «Música marginal inglesa», con cuyo conductor (Escudero) mi hermano mantenía correspondencia intercambiando datos de grupos musicales. También a fines de ls '80 nació la radio Futuro («la radio de la inmensa minoría», donde me sentía yo :-). El '91 cuando me vine a Concepción, conocí otros programas, como «La ampolleta encendida», donde escuché por primera vez a «My Bloody Valentine» a través de su tema «Soon», así como a «Santos Dumont» y «Machuca» (que en esa época eran unos cabros chicos intentando llamar la atención a garabato limpio; y que su entrevista significó el término del programa radial).

Escudero le envíaba información obtenida a través de BITNET e Internet, principalmente intercambio de correos con el sello independiente 4AD, y fue así, junto a un artículo que leí en una revista de la época, que nació mi interés por utilizar BITNET e Internet. Cuando ingresé a la universidad en 1991, una de mis primeras averiguaciones fue por acceso a BITNET e Internet (que en la revista indicaba que eran redes académicas). Redes a las cuales recién se estaba teniendo acceso en Chile. De hecho, fue en el segundo semestre del '91 cuando se normalizó una conexión de 2 horas con la Universidad de Chile y de ahí al exterior. La relación Unix/Internet era directa.

Una forma de conocer nuevos grupos, en ese entonces, consistía en saber qué escuchaban los intregrantes de los grupos que a uno le gustaban y que sonaban en forma local. Así, a través de «Los priosioneros» era fácil llegar a «The Smiths», «XTC», «Depeche Mode», «Echo & the bunnymen»; en donde, se pueden escuchar trozos de canciones en «Los prisioneros» que son iguales a otras canciones de sus influencias. Luego, a través de «Depeche Mode» y todos los grupos techno-pop de la época se llegaba a un facto común: «Kraftwerk». Otra forma, era determinar de que grupos provenían los integrantes o hacia adonde se iban, y así, de «Yazoo» se podía llegar a «Softcell»; o de «New order» a «Joy Division». Luego, había que estar atentos para conseguir algún material de algunos de los grupos «nuevos».

Otro dato no menor para situarse en el contexto de la época: la inflación era alta. En 1989, cuando la inflación ya estaba «controlada», fue de 27%; donde el objetivo cada año era reducirla drásticamente (para 1989 se pedía que fuera menor a 30%). Y uno de los objetivos de Alejandro Foxley (Ministro de Hacienda en el gobierno democrático de 1990) fue reducir la inflación a 1 dígito; y hace años que la inflación se mantiene alrededor del 5% o menos. Para comprar un álbum, había que trabajar en el verano e irse caminando al liceo para ahorrar el dinero del pasaje.

En aquella época, sólo para el día de pago (de sueldos) era posible ver en la mesa jamón y queso (y la norma indicaba que no se podían servir juntos en un sólo pan, porque era muy caro); el resto de los días: mantequilla o margarina (cuando esta última apareció a mediados de los ochenta). Igualmente, sólo los fines de semana se veía la bebida gaseosa (a veces sólo para el pago), la cual era una botella de 1 litro, que en términos nominales significaba un vaso de bebida por persona, con suerte 2). Lo que normalmente se bebía era jugo en polvo, que eran hechos en base a colorantes y endulzantes; algo así como agua con sabor.

Para muchas familias seguramente sigue así, pero aquella época no fue de abundancia precisamente.

Copia este libro

El 23 de junio fue lanzado en España el libro de David Bravo «Copia este libro», en el cual se trata, entre otras cosas, de la propiedad intelectual a la luz de los avances tecnológicos, la cultura y las redes de pares (P2P). Anoche comencé a leerlo, y me hubiera gustado terminarlo. Para quien haya oído sus intervenciones, es fácil imaginar la entonación en la narración de cada párrafo, en donde no faltan las parodias, ironías, así como los análisis a partir del absurdo. Espero terminar de leer el libro hoy.

Copia este libro

La parte débil son las referencias, que si bien son entregadas, hubiera esperado mayor precisión en algunas. Y aunque no he llegado al final, me pregunto si obtuvo los permisos para publicar las fotos del «El Rey León» y «Kimba», ¿o eventualmente podría ser objeto de una demanda?. (Debo decir, que jamás he visto «El Rey León», pero si veía «Kimba» cuando era transmitido en televisión abierta hace ya varios años los domingos a las 14:00 horas).

El libro ha sido publicado con licencia Creative Commons que permite copiar, distribuir y comunicar libremenente esta obra, toda vez que exige reconocer y citar al autor original, no se use con fines comerciales ni se altere, transforme o genere una obra derivada de ésta (ver licencia, aunque el libro lo hace con la versión 2.1, pero es el mismo texto a primera vista :-)

Para más detalles, ver el anuncio del lanzamiento. Para no ser menos con los créditos, me enteré a través de una noticia en el sitio de Derechos Digitales, lugar desde donde los descargué, aunque también está disponibles en redes P2P.

Parte de manera jocosa (depende obviamente desde la posición que cada uno lo observe), con la siguiente dedicatoria, medio en broma y medio en serio:

A la SGA, la ACAM y la RIAA, sin cuyo fanatismo por la propiedad intelectual nada de esto hubiera sido posible.
El libro es corto, ameno y ofrece un punto de vista alternativo al que normalmente nos ofrecen los medios.

Diarios de motocicleta

En el único día que tuve tiempo libre, cuando fuí por motivos laborales a Santiago, fuí con mi hermano al Normandie a ver «Diarios de motocicleta», que narra brevemente el viaje que realizaron Ernesto «Che» Guevara y Alberto Granado por Sudamérica.

Me llamó la atención que en la producción ejecutiva apareciera Robert Redford; quizás de ahí el gancho para que apareciera nominada a 2 premios de la Academia.

Como no podía ser menos, aparecen los penquistas Titae Lindl y Cuti Aste tocando música en el paso de los protagonistas por Chile.

Es extraño ver en la pantalla a un «argentino», y más aún porteño, sin acento de argentino; dado que el pesonaje de Ernesto Guevara es encarnado por el mexicano Gael García; lo cual se acentuaba con la actuación del personaje de Alberto, ya que era marcadamente argentino. Me reí cuando una chilena (en su paso por Los Angeles) les dice que su pensaba que eran argentinos por el acento marcado (?!). Se nota parte del guión :-)

Me acordé de Federico y Oralia, cuando me indicaban que no podían imitar el acento chileno, pero lo distinguían. Así que pudo suceder lo mismo con el actor mexicano.

De cualquier forma, ambos personajes tenían mucha empatía y cuando vuelva a tener la oportunidad, volveré a ir a verla al cine.

Al día siguiente darían una película iraní «Niños del cielo», pero el tiempo no lo permitió, aunque tenía muchas ganas de verla (mi hermano me ha hablado muy bien del cine iraní), además que me gustaría ver la otra Irán, aquella que me contó Roozbeh Pournader.

Magnolia

Hace tiempo que tenía ganas de ver Magnolia. La tenía guardada esperandado a que llegara un momento en que podría verla tranquilamente, es decir, contar con 3 horas contínuas. (188 minutos).

Excelente. La he visto dos veces. Tantas historias y tantos personajes que a primera vista no parecen tener ninguna relación; y tanta desgracia humana -para nada lejos de la realidad- que se resuelve biblícamente.

La música

Las canciones principales pertenece a Aimee Mann, donde los temas más llamativos son «One» y «Save me». Y en la música adicional, aparece Fiona Apple.

Malos descubrimientos

No sé si es lamentable. Pero tengo dos ediciones del DVD, uno de cuya procedencia es de EEUU (dos DVD's, uno con material extra) y otra, cuya procedencia es de Argentina (1 DVD, sólo de la película).

La edifición trasandina dice

Versión widescreen: Presenta el formato de su versión original
Dicha frase es completamente falsa. Si bien es «widescreen», no conserva el formato original, tiene recortado los bordes izquierdo y derecho. Y no pasa desapercibido, más aún cuando la versión original tiene textos que ocupan el ancho de la pantalla, por lo tanto, en la versión trasandina el texto original, aparece recortado.

De todas formas, es mejor que las producciones nacionales, que sólo producen las version 4:3 «fullscreen», en cuyo caso se puede perder hasta un 46% de la imagen de la película, sólo para adaptar la imagen.

En ocasiones, cuando no se puede elegir, uno acepta el formato 4:3 (típica de la TV), común en las películas antiguas. Pero pasa a ser inaceptable, como este caso, cuando el DVD dice que preserva el formato original, cuando no lo es.

Para saber un poco más sobre «widescreen», basta leer: A widescreen primer o visitar el sitio widescreen.org.