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Para mí es un privilegio poder leer poemas, cuentos y escuchar canciones de mis amigos. Obviamente, por ser con quienes he compartido gran parte de mi vida, tenemos más afinidades. A su vez, con ellos también tengo retroalimentación sobre nuevas lecturas y nuevos grupos musicales; que no siempre son los más populares. Probablemente, de otra forma no me enteraría.

Hace ya varios meses atrás, cuando estuve en el departamento de mi hermano en Santiago, Tito me dió una copia de uno de sus últimos trabajos («Almas»). Aunque yo le he conocido mejores letras, me gustaron bastante las canciones, con algunas estuve varios días con la melodía en mi memoria. Posteriormente, en otra visita, escuché algunos temas en los cuales él estaba trabajando («Victoria»), del cual digitalicé algunas copias en Ogg Vorbis. Sólo contiene las melodías, y no desconozco como habrá resultado ser el trabajo final; pero me gustan los trabajos en curso, en ocasiones más que la versión final.

En su momento pensé publicar las canciones, pero no lo hice porque es pensé que sería mejor añadirle las marcas de Creative Commons a cada uno de los temas, así como un enlace al lugar donde podría leerse la licencia. Nada difícil, pero que no había hecho. Es más, este mensaje lo comencé a escribir hace varios meses y recién hoy lo he terminado (parte de las actividades que he dejado pendiente).

Lo último que supe, es que mi mamá estaba escuchando Nick Drake y The Kinks.

Vade retro Comic Sans

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La tipografía Comis Sans fue creada en 1995 para los diálogos de tiras cómicas (tal como su nombre induce a pensar). Sin embargo, hoy en día es posible encontrarlo en todo tipo de documentos. Tiene un «no se qué» que a la gente le gusta.

En la Universidad donde trabajo, he visto mensajes internos, no así decretos —toco madera—, que requieren un grado de formalidad utilizando esta tipografía que es informal. En varias oficinas gubernamentales también es posible encontrar mensajes y documentos que la utilizan, por ejemplo, en Conicyt (Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología). Para muestra un botón:

Comic Sans en Conicyt

¿Serán que estos documentos se convirtieron en un chiste?

En la comunicación impresa, la tipografía es una voz que tiene cualidades para comunicar mucho más allá de la sintáxis. Es el equivalente al tono de la voz cuando se transmite un mensaje oral. Y aunque pareciera ser exagerada tal aseveración, basta ver el siguiente ejemplo:

Ambos se encuentran con una tipografía de tamaño 40 picas, el de la izquierda utilizando Comic Sans MS Bold mientras que el de la derecha utilizando Bitstream Vera Sans Bold. Al leer el de la izquierda uno piensa «ah...si, ya... si, peligro; que lindo... ¿en qué estaba?», mientras que el de la derecha induce a prestar atención. Luego, cuando se desea transmitir un mensaje, es importante elegir la tipografía adecuada que la situación amerite.

Hay un sitio que es una parodia a esta tipografía y se llama «Ban Comic Sans». Así que mientras puedas, evita esta tipografía.

El jueves 3 de agosto apareció en la prensa una nota respecto a una simulación de terremoto y tsunami en la zona comprendida por el Gran Valparaíso. Como de costumbre la información entregada era sesgada y alarmista. Se trataba de una simulación hecha por el canal de National Geographic, para uno de sus programas de posibles catastrofes naturales.

Si algunos diarios locales no lo hubieran puesto en titulares con letras rojas, y si la televisión no lo hubiera anunciado como «pánico en Valparaíso»; hubiera estado dentro de las notas de caracter cultural.

Lo más curioso de todo, es que el principal detractor fue el alcalde de Valparaíso, Aldo Cornejo (abogado). Aún mas llamativo fue la forma arrogante de hacerlo: «El estudio en el que se base carece de toda fundamentación científica» (sic). Presentó su molestia al rector de la Universidad donde trabaja el investigador Marco Cisternas. Y no contento con ello, dijo otra frase para el bronce: «El responsable del estudio debería dejar sus actividades universitarias para trabajar en Hollywood y ayudar a generar películas como 'Tormenta perfecta', 'Armagedón', catástrofes que uno las ve en el cine pero no las ve en la realidad».

Un abogado dedicado a la política dando consejos científicos, al menos debiera tener un poco de humildad. A saber. El artículo al cual hace mención, fue publicado en la revista Nature el 15/Sep/2005. El alcalde (ignorante) desconoce que no es fácil publicar en Nature, una de las revistas científicas más importantes a nivel mundial; donde sólo se publican trabajos que constituyen un aporte nuevo al conocimiento y al cual se reconoce un alto impacto.

Como bien decía Marco Cisternas, para rebatir un artículo publicado en Nature, hay que hacerlo con otro artículo en Nature.

Lo notable es la alaraca armada por el abogado-alcalde, atacando a un científico amparado sólo por la tribuna que le dan los medios a los arrebatos en el límite entre cordura y farándula; alimentado por una prensa que sólo mostraba trozos breves de cualquier argumentación correcta.

El que haya sido mostrado en el canal de National Geographic es un dato anecdótico, dado que sólo se trataba de una simulación. Lo alarmante, en mi humilde opinión, es la forma en que un ignorante con poder logra tribuna para atacar sin tener idea de lo que habla.

Una copia del artículo se encuentra disponible en el sitio de Geología, donde participa otro de los autores del artículo (Marcelo Lagos, de la Universidad Católica de Chile).

En YouTube se encuentran disponibles videos de la simulación que mostró el canal de National Geographic.

Fin de año

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Llegando al fin de año, he visto que he dejado varios mensajes sin publicar. Y como hoy es el último viernes del año, intentaré publicarlos antes que comience el 2007. Además, con el tiempo he aprendido que los viernes en la tarde no es buen momento para aplicar cambios en el trabajo; con menor razón en vísperas de año nuevo :-)

Respecto a los borradores, he notado que algunos borradores son del año pasado (2005).

El mensaje de ayer sólo fue para seguir el juego de Franco en el día de los inocentes.

Federico Mena en Chile

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Para los que no están enterados aún, Federico Mena (co-fundador del proyecto GNOME se encuentra de visita en Chile.

Es curiosa la suerte de algunos, como Franco, que coincidió con él en Santiago. Y no sólo eso, también pudo grabar una pequeña entrevista (rememorando su época de estrella de TVNauta), de la cual dejó un fragmento en YouTube.

Lamento no estar en Santiago o Valparaíso, como para haber ido a almorzar con él o asistir a la charla que Federico dará probablemente en la UTFSM.

Hay ciertas cosas que encuentro molestas en navidad; y que uno olvida durante el año... hasta que comienzan a suceder y se hacen difíciles de evitar, porque aparecen por todos lados.

Los villancicos de «Cecilia Echeñique». De una u otra forma, esta cantante chilena se ha hecho del monopolio de los villancicos y las canciones de cuanta efeméride definida por el Gobierno.

Las películas de navidad, en donde hay un niño o un grupo de ellos, únicos capacez de interactuar con «Santa» (viejito pascuero). Donde sus padres no le creen, y siempre el viejo pascuero termina detenido por la policía. Luego, todos descubren que estaban equivocados, blah, blah, blah. La misma trama siempre, repetida cientos de veces como películas distintas.

Los saludos de navidad en las listas internas de correo. Basta con que empiece uno, y ya todos empiezan a mandar archivos adjuntos, presentaciones y cuanta basura encuentran por la red, haciéndola pasar por propia. Un disparo a la bandada, completamente impersonal y que llenan los buzones de correos.

Debe haber gente que le emocionen esas «tarjetas», películas y la voz de la Echeñique.

Tampoco quiero ser malagradecido. No tengo nada contra las tarjetas... cuando son escritas de puño y letra; y no cuando se trata de una «tarjeta estándar + firma» (para salir del cacho que nadie le ha impuesto).

En Chile el término «negrero» se utiliza para calificar a un empleador abusivo, algunas veces al filo de la legislación; pero normalmente por encima de las leyes laborales (o al menos del espíritu de la ley).

Hay varios casos típicos. El Código del Trabajo establece que la renovación por tercera vez de un contrato fijo, lo convierte automáticamente en un contrato indefinido. Y para evitar ello, algunas empresas, una vez terminado un contrato definido, no vuelven a contratar a la misma persona sino hasta pasado un período (un mes), para encubrir la situación. El más conocido es el de mucho colegios particulares, en donde establecen contratos de plazo fijo con profesores para el período Marzo-Diciembre.

Además de ahorrarse el pago de 2 meses (Enero y Febrero), se evitan el pago de indemnización por años de servicios si es que deciden despedir al trabajador. 1 sueldo/mes por año trabajado, con un tope de 11 años (antes era sin tope). Claro, entre otras cosas.

Otra figura que se emplea bastante, es «contratar» con honorarios. Los honorarios se pagan por la prestación de servicios profesionales, es decir, asesorías. Se rigen por el Código de Comercio. Pero algunas empresas, lo utilizan para tener trabajadores, que al no tener contrato, no tienen derecho a vacaciones (y si las toman es a su propio costo personal). No requieren cumplir con ninguna de las garantías del Código del Trabajo, porque no se rigen por dicha ley. Si después de muchos años, se contrata al trabajador, ese período no cuenta como laborable para efectos de indemnización.

No obstante lo anterior, en el momento que hay dependencia laboral (relación jefe-subalterno), la normativa es clara: se trata de un «contrato encubierto» y se debe formalizar como tal, pagar multas, etc. Pero es el trabajador quien debe hacer valer ese derecho en la Inspección del Trabajo. Y se puede hacer valer.

Y cada vez que se quiere perfeccionar la ley para evitar estos abusos, nuestros legisladores lo hacen pensando que en la empresa privada es en donde mayormente se cometen esos abusos.

La oposición no yerra al decir que es el Estado uno de los empleadores más negreros. Pasan desapercibidos porque no están regidos por el Código del Trabajo, sino por el Estatuto Administrativo; donde muchos creen que tienen más protecciones. No siempre es así.

Los trabajadores común y corrientes de la administración pública podrían dividirse en tres tipos de relaciones laborales: contratados de planta, a contrata y honorarios.

Las plantas son los contratos indefinidos, para los cuales la ley los protege más que el Código del Trabajo. Tienen una estabilidad laboral que es a toda prueba... a costa de un sueldo menor al sector privado y que rara vez sube. Las plazas disponibles son fijas, y básicamente hay que esperar que un funcionario jubile para poder ocupar uno de estos puestos.

A «contrata» es una categoría intermedia. Para muchos, tan estable como de «planta», sin serlo. Son contratos (decretos) de duración definida, que se renueva cada período. Por ejemplo, cada 6 meses ó cada 1 año. Un ardid para suplir la falta de plazas disponibles, otras veces para disponer que alguien haga el trabajo que alguien de planta ya no puede hacer, pero que tampoco puede ser despedido o reubicado. Acumula años de trabajo, y recibe el reconocimiento verbal por años de servicio, útil para efectos de jubilación. Pero si un contrato no se renueva, no hay indemnización por años de servicio.

Finalmente a «honorarios». En la administración pública no sólo se «contrata» a honorarios, sino que pueden pasar 3 a 4 meses fácilmente, entre que el trabajador inicia sus labores hasta que recibe el primer pago. Y ese atraso no se paga con intereses ni reajustes. Si en la «renovación» de dicho «contrato» ocurre algún atraso, el ciclo de espera se puede repetir en cada «renovación». Tener vacaciones depende de la voluntad y tino del superior inmediato. Cuando uno está en esta categoría, se siente de segunda o tercera clase.

Así, el funcionario «a contrata» y «a honorarios» en la administración pública, no está en las mismas condiciones que en una empresa privada. Aunque suele pensarse que es más estable, no lo es.

Otra práctica común, es definir un sueldo base muy bajo y completar el sueldo en base a asignaciones. Las indemnizaciones por despido injustificado y jubilaciones guardan directa relación al sueldo base. A menor sueldo base, menor indemnización. El Estado no lo hace mejor. Mientras en el sector privados es común para vendedores, no podría decirse que es generalizado. En el Estado, es la norma, por la escala de remuneraciones por la que se rige. Y en vez de corregir la escala, se corrigen los sueldos de otra forma.

Algunas de estas reglas uno las conoce cuando ingresa y las acepta. Es el costo de ciertos beneficios no tangibles, uno piensa. Otras se aprenden en el camino. Pero son otras las actitudes que, si bien no rayan en la ilegalidad, son las que molestan y agotan. De las que me referiré más adelante.